LA SÁBANA SANTA DE TURÍN / CARLOS MORENO LEBRÓN .

Por IGNACIOAL - 25 de Noviembre, 2009, 19:07, Categoría: LA SÁBANA SANTA DE TURÍN . TODO SOBRE LA RELIQUIA .

La Sábana Santa de Turín

Por : Carlos Moreno Lebrón.

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El estado actual de las investigaciones y descubrimientos en torno a la Sábana Santa de Turín es bastante más complejo de lo que algunos pretenden hacernos creer. Para algunos medios de "información" parece que todo lo que se sabe de la Santa Síndone empieza y acaba en la rueda de prensa del 13 de Octubre de 1988, en la que el Cardenal Ballestrero hizo público el resultado de la datación por el método del Carbono 14. Los titulares de algunas publicaciones de aquellos días (y la propia TVE) llegaron a decir que la Santa Sede reconocía oficialmente que la Síndone era una falsificación medieval. Bastaría repasar la declaración oficial efectuada por el, entonces, Obispo de Turín para ver que tal cosa no puede deducirse de sus palabras. Es más, posteriormente (el 28 de Abril de 1989) S.S. Juan Pablo II en una rueda de prensa improvisada a bordo del avión en su viaje a Madagascar rechazó que la Síndone pueda considerarse como un simple icono: "La Iglesia nunca se ha pronunciado en este sentido. Siempre ha dejado la cuestión abierta a todos aquellos que quieran demostrar su autenticidad. Yo creo que es una reliquia."Consecuentemente con esta posición, se han organizado dos ostensiones (exposiciones públicas) de la Sábana Santa en fechas próximas; del 18 de Abril al 31 de Mayo de 1998 y del 29 de Abril al 11 de Junio del año 2000. La anterior ostensión, que coincidió casualmente con el último cónclave, fue realizada en 1978 y reunió a más de 3.000.000 de personas en la Catedral de Turín en cuarenta y dos días. No hay, por tanto, cambio alguno respecto a la posición tradicional de la Iglesia. Nunca se ha pedido a los católicos que piensen de una determinada manera en este tema, que no es dogma de fe, ahora tampoco. Sin embargo, para opinar es necesario conocer lo que la ciencia ha venido diciéndonos en los últimos tiempos sobre la Síndone de Turín. Todo ello sigue siendo verdad.

LA FOTOGRAFÍA

El primer descubrimiento cabe atribuirlo, sin duda, al abogado italiano Secondo Pía. Su contribución fue muy simple desde el punto de vista material, pero resultó revolucionaria. Pía se limitó a realizar, en 1898, la primera fotografía de la Síndone.

Al examinar la placa que contenía el negativo fotográfico quedó desconcertado: La inversión del claroscuro, que ordinariamente se produce en la placa fotográfica, servía en este caso para mostrar el verdadero carácter de la figura (que aparecía extraña y borrosa cuando se contemplaba la Sábana al natural). Para que pudiera verse la imagen que aparecía en la placa que sostenía en las manos era necesario que en la tela se hubiera "estampado" la figura del crucificado con el claroscuro al reves, pues en el negativo fotográfico aparecía el positivo óptico de la impronta.

Se podían apreciar ahora todos los detalles; por fin era una imagen comprensible. Este fenómeno se da siempre que se fotografía la Síndone, y parece innecesario recalcar que no existe antecedente alguno comparable con este caso. No se conoce en la Historia de la iconografía, anterior al siglo veinte, de ningún artista que realizara su obra invirtiendo el claroscuro. El propio sentido de la negatividad de una imagen es contemporáneo a la aparición de la fotografia (e inconcebible para un artista medieval). ¿Qué sentido tendría en el siglo XIII realizar algo así, teniendo en cuenta que los contemporáneos no lo entenderían?. ¿Quién sería capaz de hacer algo semejante, dado el ínfimo desarrollo del realismo anatómico en la iconografía medieval?

LA MEDICINA TAMBIÉN SE INTERESA POR LA SÍNDONE

El descubrimiento de Pía suponía un gran hallazgo para la medicina, porque la imagen que aparece en el negativo fotográfico permitía un estudio minucioso de las diferentes heridas que se aprecian en el cuerpo del "Hombre de la Síndone".

El primer cirujano que comprobó la absoluta exactitud anatómica de esas heridas fue el Profesor de Anatomía Comparada de la Sorbona Yves Delage (de la Academia de Ciencias de París) un convencido agnóstico. Para él no existía la menor duda de que sólo un hombre que hubiera padecido los tormentos físicos de Jesús podría haber dejado tales huellas.

Son ya una multitud los médicos que, a lo largo de este siglo, ha corroborado estas afirmaciones: desde los pioneros como Pierre Barbet (cirujano del Hospital de S. José de París), o Giovanni Judica Cordiglia (profesor de Medicina Legal de la universidad de Milán), hasta los más próximos a nosotros, -que han podido comprobar sobre la propia tela sus afirmaciones- como el Dr. Robert Bucklin (medico forense, patólogo del Hospital de Los Angeles, California), el Dr. Rudolf W. Hynek (de la Academia de medicina de Praga) o el Dr. Pier Luigi Baima Bollone (profesor de Medicina Legal de la Universidad de Turín) todos coinciden.

Un resumen somerísimo de las contundentes aseveraciones de todos ellos, partiría de considerar que las heridas son anatómicamente perfectas, pero más importante sería constatar que contienen una gran cantidad de detalles desconocidos en la Edad Media, por ejemplo el halo de suero alrededor de las manchas de sangre -no visible a simple vista- salpicaduras y sinuosidades de los regueros sanguíneos, el hinchazón del abdomen -típico de la asfixia- etc...

Algunos aspectos de la imagen describen al ajusticiado con peculiaridades en clara contradicción con las representaciones de Cristo corrientes en la Edad Media. La ciencia moderna reconoce hoy que tales características son un signo de autenticidad porque muestran detalles -en los que no había reparado nadie- perfectamente ajustados a la realidad de la muerte del Crucificado (corona de espinas en forma de casco, clavos de las manos en el carpo - único punto en el que se podría sostener el crucificado en la cruz- y no en las palmas, lanzada en el costado derecho y no en el izquierdo...). Hechos como el de representar a Cristo completamente desnudo incluso hubiera supuesto un escándalo. Son muchas las lesiones que aparecen reflejadas con plena exactitud.

Citaremos algunas para que se constate hasta qué punto se da la pormenorización en todos los detalles:

*El cartílago de la nariz aparece roto y desviado a la derecha. Podría deberse a una caída, pues se han encontrado restos microscópicos de tierra de las mismas características físicas que la de Jerusalén en este lugar, en la rodilla izquierda y las plantas de los pies.

*Bajo la región cigomática o malar derecha aparece una gran contusión. Los especialistas lo consideran el efecto que produciría un bastonazo propinado por un palo corto y redondo de 4-5 centímetros de diámetro.

*En el resto de la cara aparecen diversas escoriaciones especialmente en la mejilla derecha y la región frontal.

*Sobre las arcadas supra orbitarias hay llagas contusas iguales a las que producirían puñetazos o palos. El arco ciliar derecho está tumefacto, hinchado. Las marcas sangrantes de la corona de espinas muestran más de 50 orificios. Los más importantes se corresponden exactamente con venas y arterias reales. (Piénsese que en la Edad Media se desconocía la circulación de la sangre, por ejemplo).

*A lo largo de todo el cuerpo pueden verse marcas idénticas a las que dejaría el instrumento que utilizaban los romanos para flagelar a un reo: el Flagrum taxillatum (objeto que no se usaba en la edad media y que se conoce en nuestros días por haber sido encontrado en escavaciones arqueológicas). El profesor Bollone ha podido contar más de 600 contusiones y heridas en todo el cuerpo y se cuentan las marcas de los azotes en unos 120. (Al estilo romano, pues los judíos no daban más de 40).

*La herida del costado tiene una forma elíptica del mismo diámetro que una lanza romana: 4.4 cm x 1.4 cm. (el hecho de estar en el costado derecho se explicaría por la práctica romana de dar este golpe a un enemigo que protege su corazón con el escudo que lleva en la izquierda).

El Dr. Judica Cordiglia ha demostrado que todas las heridas fueron producidas en vida del sujeto excepto la del costado que se infirió post mortem. Sobre el grupo étnico al que podría pertenecer el hombre de la Síndone, hay coincidencia entre los antropólogos. Por ejemplo T. Dale Stewart, del Museo Smithsoniano de Ciencias Naturales, afirma que los rasgos faciales son "los propios del grupo racial judío o semítico". Sería interminable referirse a todo lo que se sabe desde el punto de vista anatómico sobre "el Hombre de la Sábana Santa", baste con decir que estamos ante la única imagen que se ajusta 100% a lo que la Medicina legal considera que fue la muerte de Cristo.

Cerraremos este capítulo con 2 preguntas: ¿Pudo un falsificador medieval ser capaz de tener todos los conocimientos sobre fisiología, anatomía, física, etc, etc... que se requieren para hacer algo semejante? y, ademas, ¿cómo lo hizo?... porque eso también está por ver...

LA PALINOLOGÍA TIENE ALGO QUE DECIR

En 1973 se produjo un nuevo descubrimiento: en este caso fue realizado por el Profesor Max Frei, Criminólogo suizo, botánico, palinólogo, Director del gabinete científico de la Policía de Zurich y perito de la Interpol. Max Frei recibió el encargo de autentificar las fotografías que una comisión científica, nombrada en 1969 por el Cardenal Pellegrino, había tomado. Al examinar detenidamente la tela notó la presencia de esporas de polen en la superficie del lienzo y obtuvo permiso para recoger unas cuantas muestras. Logró identificar en esta ocasión 49 especies diferentes de esporas, que fotografió, catalogó y conservó. Resultaron ser procedentes de plantas exclusivas de Palestina o Turquía (estepas del sur o área de Estambul) nada menos que 33. Las dos terceras partes de las muestras procedían de zonas ajenas a Europa, continente del que no ha salido el Lienzo desde el S. XIV.

Antes de dar un dictamen definitivo sobre los lugares en los que, según la Palinología, debería haber estado la Síndone, para quedar "contaminada" de tal modo, se dedicó a visitar las zonas en las que las investigaciones históricas colocaban anteriores estancias del Lienzo. Pudo comprobar in situ la perfecta correspondencia de especies. Logrando identificar 59 especies en total. La muerte le sorprendió antes de concluir el trabajo y publicar sus resultados definitivos, no obstante su estudio es altamente indicativo.

¿Cabe dentro de la lógica pensar en un falsificador que se tomara la molestia de "pasear" el Lienzo por aquellas tierras, a fin de dejar en él los testigos de su paso por Oriente, ...cientos de años antes de que se inventara el microscopio (indispensable para reconocer el polen)? ¿Quién se preocuparía de cuidar semejante detalle y cometería el inmenso error de utilizar un lienzo nuevo, de la época de la falsificación? Piénsese que desde principios del S. XIV, está plenamente documentada la estancia de la Síndone en Francia. Un supuesto falsificador tendría que haber actuado coetáneamente a su aparición en Europa.

A LA BÚSQUEDA DE UN ORIGEN PARA LA IMAGEN

La mayor cantidad de datos sobre la Santa Síndone proceden de los estudios que realizó, a partir de 1977, un grupo de científicos dirigidos por el Dr. John Jackson y su compañero el Dr. Eric J. Jumper (Profesores de Física y de Ciencias Aeronáuticas, respectivamente, en la Academia de las Fuerzas Aéreas de Denver, Colorado, y en el Centro de Pasadena -NASA- en Estados Unidos). Este equipo compuesto inicialmente por científicos norteamericanos se denomina S.T.U.R.P. (siglas en inglés de "Proyecto de Investigación sobre la Síndone de Turín"). Su primera aportación se hizo pública en 1977: J. Jackson y E. Jumper estudiando las fotografías de la Síndone en el laboratorio de las fuerzas aéreas de Alburquerque, Nuevo México, con la colaboración de su colega el Dr. Bill Mottern descubrieron que la imagen de la Síndone contiene información tridimensional.

Aunque es difícil dar una explicación sencilla de lo que esto significa, podemos decir que supone que el grado de densidad de cada punto de la imagen de la S. Síndone está matemáticamente relacionado con la distancia del lienzo al cuerpo: Alcanza la máxima "brillantez" en las zonas en que el cuerpo tocó al tejido (nariz, frente, cejas...) y es menos intensa donde no se tocan (órbitas de los ojos, lados de las mejillas...). El hecho de que en ningún punto de la imagen la intensidad de la "marca" sea cero implica que la impronta no pudo hacerse por contacto. Este descubrimiento puede calificarse de asombroso: supone prácticamente, por sí solo, descartar la posibilidad de un artífice humano. Nadie seria capaz de establecer tal cantidad de grados de "luminosidad" que se ajustaran matemáticamente a la relación distancia tela-cuerpo. Tras lograr resultados tan alentadores, el equipo STURP solicitó, y obtuvo permiso para realizar una exploración sobre la Síndone en Turín. Las Jornadas de observación directa duraron 120 horas ininterrumpidas.

El Dr. John Heller (Biofísico, profesor en el New England Institute, y miembro del STURP) cuenta que las disciplinas científicas utilizadas en esta investigación fueron, entre otras, las siguientes:

Fotografía: Visible, infrarrojos y ultravioleta. (unas 5000 fotografias en total).VP-8: Análisis de imagen. Ampliación de imagen computerizada. Análisis de la función de mapas. Imágenes topográficas. Análisis multiespectral. Análisis matemático de la imagen. Rayos X de baja energía: Fluorescencia de rayos X. Reflexión espectroscópica: Ultravioleta, visible, infrarrojos. Termografía: Microdensímetro. Macroscopía. Microscopía: Polarización, fluorescencia, contraste de fase, de electrones. Bioestereometria: espestroscopio RAMAN. Laser de prueba microlasérica. Espectroscopio de dispersión de la energía del electrón. Transmisión espectral microespectrofotométrica. Prueba química húmeda: generación de purpurina fluorescente; hemoglobina CYAN y test de hemocromagen. Proteasa Lysis: análisis químico de las proteasas. Inmunofluorescencia, etc...

A todo esto hay que añadir más de 1000 experimentos químicos para determinar la naturaleza de toda la imagen y de las marcas de sangre así como la textura del lino, marcas de agua, fibras varias, partículas y detritus y la presencia de posibles pigmentos orgánicos e inorgánicos; y la experimentación de todos los caminos humanos posibles para tratar de crear una imagen igual a la de la Síndone.

SUS CONCLUSIONES FUERON:

1º: Hay sangre humana indudablemente. Se han detectado componentes exclusivos de esta. (Posteriormente el Dr. Baima Bollone ha podido determinar que corresponde al grupo sanguíneo AB -"casualmente" el más frecuente entre los hebreos y muy poco frecuente en los demás pueblos-).

2º: La imagen contiene al menos 9 características ( absoluta superficialidad, extrema pormenorización, estabilidad térmica y química plenas, comprobada ausencia de pigmentación de cualquier clase, estabilidad al agua, no direccionalidad, negatividad y tridimensionalidad) que obligan a excluir todas las técnicas conocidas para realizar la imagen (tintura, tinte, polvo, contacto directo, vaporigrafía, vapor y contacto...)

Las características mencionadas únicamente parecen corresponder con la huella que dejaría una radiación desconocida, y no explicable desde el punto de vista físico, que hubiera emanado del cuerpo con una intensidad altísima pero prácticamente instantánea en el tiempo, y que hubiera producido una especie de "chamuscadura" proporcional en cada punto con la distancia de éste al lienzo. Algunos investigadores creyentes piensan que tal fenómeno podría haberse producido en el momento de la Resurrección pero que, dado que -como es lógico- es algo que no se puede repetir experimentalmente, nunca habrá un pronunciamiento científico en tal sentido.

LA EDAD DE LA TELA Y EL PROBLEMA DEL C14

No es posible recoger aquí los centenares de datos que no hemos mencionado: vestigios históricos de la Síndone siglos antes de que apareciera en Francia en el S. XIV, restos de ungüentos en la zona correspondiente a la cabellera que no pueden verse a simple vista, restos de tejido epitelial, testimonios y descripciones del S. X que se ajustan plenamente a la imagen que aparece en la Síndone, copias del S. VI... esto sería prácticamente inabarcable. Lo que deseamos es reflexionar sobre si todo esto podría haber sido previsto por alguien entre 1260 y 1390, fecha correspondiente a la fabricación del lino (si hemos de atenernos exclusivamente al resultado de la prueba de datación por el método del C-14, recientemente realizada).

Ni los propios laboratorios, conocedores de los fallos que se producen ocasionalmente en el uso de este método, se atrevieron a asegurar que la Síndone fuera falsa. Frente a quienes dieron por zanjado el asunto, otros muchos investigadores de todo el mundo siguen preguntándose por la razón de la llamativa discordancia entre este dato y todos los demás. Veamos tres ejemplos:

El biofísico francés Jean-Bautise Rinaudo, investigador de medicina nuclear en Montpelier, atribuye el origen de la imagen sindónica a una irradiación instantánea de protones emitidos por el cuerpo muerto del crucificado, bajo el efecto de una energía desconocida. Rinaudo considera que los átomos implicados en este fenómeno -que ha podido reproducir experimentalmente- son los del deuterio, presentes en la materia orgánica, y formados por un protón y un neutrón. Los protones podrían haber formado la imagen y los neutrones habrían irradiado el tejido, enriqueciéndolo en carbono 14 y falseando la datación.

Por su parte el Dr. Garza Valdés, investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad de San Antonio (Texas) ha podido comprobar también experimentalmente, con muestras de tela de la Síndone, que sobre la misma abunda -como en otros objetos que contienen sangre- un compuesto biológico formado por hongos y bacterias que no se pueden eliminar con los tratamientos de limpieza que se aplican en la datación por carbono 14. La presencia de liquenotelia en la Síndone sería suficiente, según él, para contribuir al falseamiento del resultado.

También se ha sabido recientemente que el Dr. Dimitri Kouznetsov, premio Lenin de Ciencias y Director del Laboratorio "E. A. Sedov" de Moscú, ha realizado un experimento que, por su simplicidad puede tener enorme trascendencia. Sometió una tela del Siglo I, datada correctamente con carbono 14 por los laboratorios de Tucson, (uno de los que analizó la Síndone en 1988) a la reproducción de un incendio como el que sufrió la Sábana en 1532. Para sorpresa de todos, el mismo laboratorio que la dató por primera vez, desconociendo que era la misma tela informó que el lienzo era, sin duda, del Siglo XIV. ¡En unos días "rejuveneció" 13 siglos!.

No se puede dar por resuelto el enigma ni mucho menos; Sería mucho más inexplicable que no fuera el lienzo sepulcral de Cristo...



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