R E S I G N A C I Ó N .

Por IGNACIOAL - 13 de Septiembre, 2009, 12:49, Categoría: EL DÍA DEL SEÑOR .


R E S I G N A C I Ó N




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RESIGNACIÓN . José María Pemán

RESIGNACIÓN (Pemán).mp3 - 

Bendito seas Señor

por tu infinita bondad,

porque pones con amor

sobre espinas de dolor

rosas de conformidad.

 

Que triste es mi caminar,

llevo en mi pecho escondido

un gemido de pesar,

y en mis labios un cantar

para esconder mi gemido.

 

Mi poesía soñadora

es agua murmuradora

de corriente mansa y grave,

que, al murmurar, no se sabe

si es que canta o que llora.

 

Y es que temiendo Señor

que este mundo burlador

se burle de mis pesares,

voy ahogando entre cantares

los ayes de mi dolor.

 

No quiero que en mi cantar

mi pena se transparente

quiero sufrir y callar

no quiero dar a la gente

migajas de mi pesar.

 

Tú sólo, Dios y Señor,

Tú que por amor me hieres,

Tú que con inmenso amor

pruebas con mayor dolor

a las almas que más quieres.

 

Tú sólo lo has de saber,

que sólo quiero cantar

mi secreto padecer

a quien lo ha de comprender

y lo puede consolar.

 

Bendito seas Señor

por tu infinita bondad,

porque pones con amor

sobre espinas de dolor

rosas de conformidad.

 

Será el dolor que viniera

en buena hora recibido.

Venga pues, lo que Dios quiere.

¿Qué importa verme herido

si es mi Dios el que me hiere?

 

Yo no me quejo Señor,

yo sé que es gozo el dolor,

si se sufre por amor,

y el padecer es gozar

si se padece de amor.

 

Sé que para el peregrino

que busca el placer divino

de padecer de amores,

las espinas del camino

se van convirtiendo en flores.

 

Yo no me quejo Señor,

quiero por amor gozar

la locura del dolor,

quiero hacer mi vida un altar

de un sacrificio de amor.

 

Vivir sin pena de amores

es triste vivir sombrío,

como el del agua de un río

que, sin árboles ni flores,

va por un camino baldío.

 

Vivo de falsa alegría

yo no te envidio, que el día

que fuera mi vida así

temblando de horror diría:

"Dios se ha olvidado de mí".

 

No huyáis penas y dolores

con flaqueza de cobardes,

ni busquéis falsos amores

que mueren como las flores

con el morir de la tarde.

 

Saber sufrir y tener

el alma recia y curtida

es lo que importa saber,

LA CIENCIA DEL PADECER

ES LA CIENCIA DE LA VIDA.

 

No hay como saber sufrir

con entereza el dolor,

para saber combatir,

que el dolor es la mejor

enseñanza de la vida.

 

El ayuda con su mano

las empresas duraderas

del vivir fecundo y sano,

él sabe aventar el grano

la suciedad de las eras,

 

él nos enseña a tener

siempre el alma apercibida,

y a esperar y a no temer,

y a dar su justo valor

a las cosas de la vida.

 

Nos enseña a caminar

por la vida y a luchar

con ánimo bien templado

para no desesperar

ni aun esperar demasiado.

 

Es saludable lección

para las nobles pasiones,

cauterio del corazón

freno de las tentaciones

y escuela de perfección.

 

Por eso Dios y Señor,

porque por amor me hieres,

porque con inmenso amor

pruebas con mayor dolor

a las almas que más quieres.

 

Porque sufrir es curar

las llagas del corazón,

porque sé que nos has de dar

consuelo y resignación

a medida del pesar.

 

Por tu bondad y tu amor

porque lo mandas y quieres,

porque es tuyo mi dolor,

Bendita sea, Señor,

la mano con que me hieres.

 

CESTA DEL PAN  .  Salvador Dalí .


¿Qué es la Resignación?

El hombre sólo cumple con seriedad las leyes de la naturaleza cuando se siente obligado a subordinarse a ellas aceptando su propia muerte.

El hecho brutal de la muerte niega de una vez por todas las posibles realidades de una existencia no represiva, porque la muerte es la negación final del tiempo y "el placer quiere eternidad". La liberación del tiempo es el ideal del placer. El hombre aprende "que en cualquier forma no puede durar", que todo placer es breve, que para todas las cosas finitas la hora de su nacimiento es la hora de su muerte –no puede ser de otro modo-. El fluir del tiempo es el aliado natural de la muerte, no únicamente de ella, lo es de la sociedad en el mantenimiento de la ley y el orden, el conformismo, y las instituciones que relegan la libertad a una utopía perpetua; el fluir del tiempo ayuda al hombre a olvidar lo que era y lo que puede ser, hace que se olvide de un pasado mejor y de un futuro mejor.

La lucha de la preservación del tiempo en el tiempo, por la detención del tiempo, pro la conquista de la muerte, parece irrazonable dentro de cualquier medida y completamente imposible bajo la hipótesis del instinto de la muerte que nosotros hemos aceptado. La razón y el instinto se unan para luchar bajo condiciones de una existencia humana auténtica, la diferencia entre sucumbir a la enfermedad a la edad de diez, treinta o setenta, y morir una muerte "natural", después de una vida plena puede ser muy bien una diferencia por la que merezca la pena pelear con toda la energía instintiva. No aquellos que mueren, sino aquellos que mueren antes de lo que deben morir, aquellos que mueren en agonía y dolor, son la gran acusación. También testimonian contra la culpa irredimible de la humanidad, su muerte despierta la dolorosa conciencia de que fue innecesaria, de que pudo ser de otro modo. En una civilización represiva la muerte misma llega a ser un instrumento de la represión. Ya sea que la muerte sea temida como una amenaza constante, o glorificada como un sacrificio supremo, o aceptando como destino, la educación para el consentimiento de la muerte introduce un elemento de rendición dentro de la vida desde el principio – de rendición y sumisión – sofoca los esfuerzos "utópicos". Los poderes que existen tienen una profunda afinidad con la muerte; la muerte es un signo de la falta de libertad, de la derrota. Hoy, la teología y la filosofía compiten entre sí en la celebración de la muerte como una categoría existencial: pervirtiendo un hecho biológico al convertirlo en una esencia ontológica le dan la bendición trascendental a la culpa de la humanidad que ayudan a perpetuar – traicionan la esperanza de la utopía -. En contraste, una filosofía que no trabaja como la servidora de la represión responde al hecho de la muerte con el gran rechazo, la muerte puede llegar a ser un signo de libertad, la necesidad de la muerte no niega la posibilidad de una liberación final, como las otras necesidades, puede ser hecha racional –sin dolor-.

El hombre puede morir sin angustia si sabe que los que ama están protegidos de la miseria y el olvido. Después de una vida plena puede aceptar para sí mismo el morir – en un momento elegido por él mismo -, pero ni siquiera el advenimiento último de la libertad puede redimir a aquellos que mueren en el dolor. Es el recuerdo de ello y la culpa acumulada de la humanidad contra sus víctimas, el que descubre la posibilidad de una civilización sin represión.

Resignarse a la inexorable no se reduce a un simple conocimiento de la necesidad, quiero decir, a una extensión puramente intelectual de lo que se llama prueba de realidad, al nivel de la percepción; la resignación es una tarea afectiva, un trabajo de corrección aplicado al núcleo mismo de la libido, a la entraña del narcisismo. Por eso por lo que la visión científica del mundo debe incorporarse a la historia del deseo.

http://www.eumed.net/libros/2007a/262/35.htm

¿Qué es la RESIGNACIÓN  ? .

Ricardo Contreras Soto



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